Servicio de Salud

Viña del Mar - Quillota

Lunes 20 de abril de 2026

SSVQP fortalece competencias en salud mental con curso sobre habilidades terapéuticas para el abordaje de la conducta suicida

A través de tres jornadas de aprendizaje, los funcionarios de la Atención Primaria de Salud reforzaron sus conocimientos y estrategias de abordaje para enfrentar situaciones de alta complejidad.

Con el objetivo de fortalecer la respuesta de la red de Atención Primaria de Salud (APS) frente a la conducta suicida, el Servicio de Salud Viña del Mar Quillota Petorca (SSVQP) desarrolló el curso “Habilidades Terapéuticas para el trabajo con personas con conducta suicida”, realizado los días 14, 15 y 16 de abril en el Club de Campo del SSVQP en la comuna de Villa Alemana.

La instancia reunió a 20 profesionales de la red asistencial que realizan procesos terapéuticos, entre ellos psicólogos y trabajadores sociales, quienes participaron en una formación intensiva orientada a mejorar sus competencias clínicas y fortalecer el acompañamiento a personas en situación de riesgo.

El propósito principal de las jornadas fue entregar herramientas terapéuticas que permitan establecer un contexto de seguridad vincular, favoreciendo intervenciones más efectivas con personas que presentan conductas suicidas. Además de la actualización de conocimientos sobre desarrollo evolutivo, regulación emocional y mentalización; el fortalecimiento del vínculo terapéutico como eje del cambio; la comprensión clínica del sufrimiento humano; y el desarrollo de habilidades de corregulación en los equipos de salud.

La psicóloga y docente del curso, Daniela Ibacache, explicó que esta capacitación responde a una necesidad concreta detectada en la red.
“Este curso surge desde la necesidad de dar un paso más en el trabajo con las personas que tienen conducta suicida. Hemos avanzado en detección de riesgo, pero necesitamos herramientas para el tratamiento y el trabajo terapéutico posterior. Está pensado como un entrenamiento clínico para que distintos profesionales puedan acompañar de mejor manera a estas personas”, señaló.

Ibacache destacó que la formación abordó tanto aspectos teóricos como prácticos, poniendo énfasis en la comprensión del vínculo humano.
“Trabajamos el desarrollo evolutivo que permite la vinculación, las dificultades para conectar con otros, que muchas veces están en el núcleo del sufrimiento, la relación entre trauma y conducta suicida, y también lo que nos ocurre a nosotros como terapeutas frente a estas situaciones. Finalmente, entregamos estrategias concretas de corregulación para sostener a las personas en su proceso”, indicó.

Asimismo, subrayó la relevancia del contexto local, marcado por experiencias traumáticas, que impactan la salud mental de la población.
“Tenemos personas de distintas edades con conductas suicidas, en un contexto donde el trauma está presente. Por eso, este tipo de herramientas es fundamental para una intervención más oportuna y humana”, agregó.

Por su parte, Viviana Silva, asesora de salud mental del SSVQP y coordinadora de la mesa local de evaluación y manejo de la conducta suicida, valoró la realización del curso como un avance significativo en la red asistencial.
“Esta es una necesidad que venimos identificando hace años. La demanda por atenciones relacionadas con conducta suicida ha ido en aumento, especialmente en servicios de urgencia, hospitalización y también en atención primaria. Este curso permite fortalecer las capacidades de los equipos para hacerse cargo del proceso posterior a una crisis”, afirmó.

Silva explicó que, si bien la mortalidad por suicidio no ha aumentado, sí se ha registrado un incremento importante en las consultas de urgencia.
“Hace cinco años teníamos cerca de 2.700 consultas anuales por riesgo suicida; hoy superamos las 4.000. Esto representa un aumento significativo, pasando de un 0,6% a un 1,7% del total de atenciones de urgencia. Aunque el porcentaje parece bajo, corresponde al principal factor de riesgo en salud mental”, detalló.

Además, manifestó preocupación por el aumento de casos en población joven.
“Entre un 30% y un 40% de estas atenciones corresponden a adolescentes. Es un grupo que ha mostrado un incremento en conductas de mayor riesgo, lo que nos obliga a reforzar las estrategias de prevención y atención temprana”, indicó.

Ambas profesionales coincidieron en la importancia de abordar la conducta suicida desde una perspectiva integral y preventiva.
“El abordaje debe ser transversal, no solo desde salud, sino también desde educación, vivienda y otras áreas. Idealmente, debemos intervenir antes de que la conducta suicida se instale, identificando a tiempo las señales de sufrimiento”, concluyó Ibacache.